Hay un diseño que no se entrega en Figma: el de cómo se siente una persona los primeros cinco minutos después de cruzar una puerta. En Friends of Figma Barcelona ese es el que me toca a mí.
la comunidad
Friends of Figma Barcelona es el capítulo oficial de Figma en la ciudad: una comunidad abierta de diseñadoras, diseñadores y gente de producto que se junta varias veces al año en charlas, mesas redondas y watch parties. No es una conferencia de pago ni un club cerrado — es gente que viene después del trabajo, muchas veces sola, a ver si encaja.
Cada evento se sostiene sobre un equipo de voluntarios. Yo formo parte de ese staff.
& bienvenida
de Figma en BCN
<div>RIOTS y más
de asistente a staff
A esta comunidad llegué como asistente. Fui a mi primer evento sin conocer a nadie, con esa mezcla incómoda de ganas y vergüenza que conoce cualquiera que haya ido solo a algo. Me acuerdo perfectamente de quién se acercó a hablarme y de lo mucho que cambió la noche a partir de ahí.
Volví. Y volví otra vez. Hasta que dejé de ser la que llegaba y pasé a ser parte del staff: la que ahora se acerca.
Ese recorrido es justo lo que me hace útil en el rol. Sé exactamente dónde se queda parada la gente que viene sola, en qué momento se plantea irse antes de tiempo y qué frase hace que se quede.
antes de que llegue nadie
El trabajo que se nota es el que nadie ve. Mi parte empieza horas —a veces semanas— antes de que se abra la puerta, en la operativa del pre-evento.
Reparto de tareas con el resto del staff, timings de la sala, coordinación con el espacio y con la marca que patrocina.
Acreditaciones, lanyards, packs de stickers, merch y cartelería: montar a mano cientos de kits para que cada persona reciba el suyo.
Preparar el espacio antes de abrir: sillas, welcome pack en cada asiento, punto de registro y recorrido de entrada.
el momento de conectar
Cuando se abren las puertas cambia el trabajo. Dejo la logística y me pongo en el sitio donde más falta hace: la entrada.
Mi función no es repartir acreditaciones —eso es la excusa—. Es leer la sala: detectar a quien llega solo, a quien lleva diez minutos mirando el móvil en una esquina, a quien se ha quedado en el borde del grupo. Y hacer la presentación que esa persona no va a hacer sola.
Conectar a alguien que viene por primera vez con alguien que lleva años en la comunidad es, en la práctica, un problema de diseño: reducir la fricción de un primer contacto.
Es un rol que se hace con nombres, memoria y una pregunta preparada. Funciona cuando media hora después esa persona ya está en una conversación en la que yo no hago falta.
la comunidad, en imágenes
lo que me llevo
- La bienvenida es una interfaz. Los primeros cinco minutos de una persona en un evento se pueden diseñar igual que un onboarding: reducir pasos, quitar dudas, dar una acción clara.
- La operativa es invisible cuando está bien hecha. Nadie comenta que el registro fue fluido; solo se comenta cuando no lo fue. Ese es el estándar.
- Conectar personas es una habilidad, no un rasgo. Se entrena: recordar nombres, escuchar dos frases más de lo cómodo y saber cuándo retirarse de la conversación.
- Haber sido la que llegaba sin conocer a nadie es lo que me permite ver ahora a quien está en esa situación.
- La comunidad devuelve más de lo que pides. Trabajar gratis un sábado por la mañana montando lanyards me ha dado la red profesional más sólida que tengo en Barcelona.